Social Media for Bluffers
Llevo varios años dándole vueltas a la revolución que debe darse, y de forma urgente, en la industria de los medios de comunicación. La realidad aplastante de que Internet era el futuro del sector por los motivos que todos ya sabemos, de ser una vía multimedia, multiplataforma y de acceso universal, no ha sido suficiente. Ha tenido que ser la crisis económica, con la consecuente crisis publicitaria, la que azuzase a la industria a cambiar un modelo de negocio obsoleto de la publicidad por "módulos" de los medios impresos, y de ristras (como los chorizos) de spots y cuñas en la televisión y la radio respectivamente.
Y no es de extrañar, ya que desde que comenzó la crisis en 2007, todos los soportes han sufrido al menos un descenso del 30% de su inversión publicitaria, mientras que la publicidad online ha subido más de un 80%. Entonces, ¿por qué no se tomaron las medidas antes? Se tomaron, pero no en serio. Y ahora los gustos son otros, que no controlan, y a veces ni conocen. Porque esto tiene que ver con la creación de hábitos de consumo, y de necesidades nuevas. La creación controlada, y no espontánea. Hay demasiado en juego para esperar y ver cómo será un futuro que es un presente como una catedral.
Aquí es donde entran entonces los gurus de medio pelo, que dicen que saben cuando no tienen ni idea, al menos no más que el resto. Singer mornings de tres al cuarto, que como suele ocurrir, creen que convencen con cuatro palabrejas que han oído de otro meapilas yankee. Y lo peor de todo es que muchos salen adelante, y hasta tienen aútenticas hordas de feligreses, en Twitter especialmente. Y todo a pesar de que lo que predican no es más que obviedades sobre una realidad que va por delante de ellos. Una tendencia impulsada por gente anónima, activa y realmente apasionada con lo que hace. Consumidores que no sólo opinan, si no que desarrollan y sacan adelante nuevas herramientas útiles para al menos un humilde usuario, que como mucho, y usando esas palebrejas mercantiles, le pueden considerar un "early adopter", un friki de las nuevas tecnologías pero que no crea nada.
Estos 'bluffers' son los responsables de que en las empresas de comunicación no hayan sabido pilotar la revolución online que les ha estallado en la cara. Son los mismos que se llevan ese libro de "Social Media for Dummies" al trabajo, porque no saben ir más allá de lo que la media de los más de 400 millones de faisbuqueros (¿o son ya 600?) hace a diario. Y lo peor es que mienten sin necesidad de ello. Porque también los hay muy iluminados, que con la crisis y el paro buscan un perfil de Ingeniero de Community Manager (¿?) con diez años de experiencia. ¿Cómo puede ser eso? Porque tampoco tienen ni la más remota idea de lo que son las redes social.
Así que mucho ojo niños, porque este mundo nuestro de la prensa, las redes sociales y demás industria de la comunicación está lleno de singer mornings y stoup pissers, que con saber algo de diseño son capaces de asombrar a un viejo jefe anclado en el pasado, pero cuyo viejo dinero está más actual que nunca. Porque aunque el ladrillo ha sido el mejor abono para estos linces del engaño, no quiere decir que, en esta España zalamera y pícará, gentucilla así (porque no son divertidos cuando se juega el futuro de una empresa) la hay también en el ambito del saber, la cultura y la información.
Aquí es donde entran entonces los gurus de medio pelo, que dicen que saben cuando no tienen ni idea, al menos no más que el resto. Singer mornings de tres al cuarto, que como suele ocurrir, creen que convencen con cuatro palabrejas que han oído de otro meapilas yankee. Y lo peor de todo es que muchos salen adelante, y hasta tienen aútenticas hordas de feligreses, en Twitter especialmente. Y todo a pesar de que lo que predican no es más que obviedades sobre una realidad que va por delante de ellos. Una tendencia impulsada por gente anónima, activa y realmente apasionada con lo que hace. Consumidores que no sólo opinan, si no que desarrollan y sacan adelante nuevas herramientas útiles para al menos un humilde usuario, que como mucho, y usando esas palebrejas mercantiles, le pueden considerar un "early adopter", un friki de las nuevas tecnologías pero que no crea nada.
Estos 'bluffers' son los responsables de que en las empresas de comunicación no hayan sabido pilotar la revolución online que les ha estallado en la cara. Son los mismos que se llevan ese libro de "Social Media for Dummies" al trabajo, porque no saben ir más allá de lo que la media de los más de 400 millones de faisbuqueros (¿o son ya 600?) hace a diario. Y lo peor es que mienten sin necesidad de ello. Porque también los hay muy iluminados, que con la crisis y el paro buscan un perfil de Ingeniero de Community Manager (¿?) con diez años de experiencia. ¿Cómo puede ser eso? Porque tampoco tienen ni la más remota idea de lo que son las redes social.
Así que mucho ojo niños, porque este mundo nuestro de la prensa, las redes sociales y demás industria de la comunicación está lleno de singer mornings y stoup pissers, que con saber algo de diseño son capaces de asombrar a un viejo jefe anclado en el pasado, pero cuyo viejo dinero está más actual que nunca. Porque aunque el ladrillo ha sido el mejor abono para estos linces del engaño, no quiere decir que, en esta España zalamera y pícará, gentucilla así (porque no son divertidos cuando se juega el futuro de una empresa) la hay también en el ambito del saber, la cultura y la información.

Comentarios